¿Cómo nace una perla y cuál es la diferencia entre una perla cultivada y una madreperla?

Hoy en día puede ser difícil elegir correctamente lo que compramos en cuanto a perlas se refiere ya que existen en el mercado una gran variedad de opciones en cuanto a forma, tamaño, procedencia y precio, por lo que nos podemos confundir a la hora de elegir la mejor opción.

Pensando en esto, quisimos ayudarte con una breve explicación para aclarar ciertos conceptos y puedas adquirir tus perlas con un mayor conocimiento.

Sabemos que las perlas se forman cuando un cuerpo extraño penetra al interior de la ostra. El molusco reacciona cubriendo esta partícula intrusa con una sustancia compuesta principalmente por cristales microscópicos de carbonato de calcio, la cual conocemos como nácar. Este proceso, que puede ser intervenido por el hombre, continúa por un periodo de tiempo indeterminado variando de 3 a 8 años dependiendo del lugar de cultivo y el resultado que se desee.

Una perla puede ser cultivada en agua dulce y salada. Cuando el cultivo se lleva a cabo en agua dulce, la ostra puede producir hasta 40 o 50 perlas que van de 7 a 19 milímetros, aunque hay unas que alcanzan los 15 milímetros. Estos cultivos se ubican principalmente en Estados Unidos, Japón y China.

En los cultivos de agua salada la ostra produce solamente 1 o 2 perlas y se localizan en Australia, China, Indonesia, Japón, Corea, Filipinas y Tailandia, entre otros. Algunos ejemplos de perlas de agua salada son las perlas de Akoya y Tahití, perlas de los Mares del Sur y las perlas Australianas.

El nácar que produce la ostra también recubre el interior del molusco, creando una capa iridiscente. Para crear una pieza de madreperla, se tritura esta capa de la ostra y el hombre la moldea para lograr la forma deseada. Por esta razón, las perlas que se obtienen a través de este proceso tienen una apariencia perfecta y son llamadas “madreperlas”, mientras que las perlas cultivadas se caracterizan por tener ciertos detalles por lo que no son perfectas y, en el caso de serlo, su valor será elevado dada esta característica de perfección. Otras características que elevan el valor de una perla son el tamaño, el lustre y la rareza de su color.

Cuando se busca una pieza de joyería con perlas es importante tomar esto en cuenta ya que las perlas de agua salada tienen un proceso más costoso y por lo tanto tienen un precio más elevado. Recomendamos este tipo de perlas para una ocasión especial o un regalo significativo, como el 30 aniversario de bodas.

Por otra parte, una pieza con perlas cultivadas puede tener un precio más accesible al obtener una mayor cantidad de perlas de una misma ostra. Sin embargo, las perlas cultivadas y las madreperlas pueden variar en sus presentaciones y son utilizadas para diferentes ocasiones. Enseguida te mostramos algunos ejemplos.

Esperamos que esta información sea útil para tu siguiente compra, no dudes en asesorarte con nosotros, los especialistas en perlas.

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